
Durante la última semana de Enero, Paris se convirtió una vez más, en la capital del lujo y glamour con la presentación de las colecciones de Alta Costura Primavera Verano 2009 (2010 para nosotros habitantes del tercer mundo), que para fines ilustrativos van a ver que las resumo como así, HCSS09, por motivos prácticos mayormente que quiere decir Haute Couture Spring Summer 2009.
No cabe duda que lo que el mundo vive se refleja en la moda, y viceversa, la recesión, la crisis económica, política y social que vivimos afecta a todos, por lo que buscar desesperadamente un punto de inspiración, aunque sea para escaparnos de la realidad por un momento, nos resulta inevitable, a todos.
De hecho, Giorgio Armani no es la excepción, por lo que en la busqueda de ese lujo que parece desaparecer en nuestras narices, para esta colección el diseñador se trasladó a la época del glamour y la feminidad de los años 30’s, caracterizada por una silueta muy curvilínea, por las hombreras y los trajes de dos piezas. Además, dice el diseñador (y es más obvio que 20), que la cultura oriental influyó muchísima, y eso lo vemos en la forma de Pagoda que vemos en los trajes y vestidos, en los estampados de la ropa, y no es que haya que ser muy capos en el asunto, la inspiración oriental está presente en el maquillaje y peinado de las modelos.
Veamos. Los colores fueron extremadamente básicos y hasta depresivos diría yo, donde el blanco el negro y el gris fueron los protagonistas, con a penitas unas cuantas notas de color, como para sustentar que estamos hablando de una colección Primavera Verano. Los trajes de dos piezas juegan un elemento clave, ya sea saco con pantalón o saco con falda, ya sea que los combines armando un juego en telas idénticas, como que optes por combinar estampados con colores enteros.
Lo resaltante acá y futura tendencia señores y señoras, son los picos en los hombros, los volumenes, ese volado en el saco -como un tutú de ballet- y el largo de la falda que va justo por debajo de la rodilla, y es que queridos míos, estamos en recesión y eso al parecer implica no mostrar las rodillas.
Como les decía, los trajes de dos piezas no tienen que ser de la misma tela, vale la combinación, las flores -aunque nunca en tonos muy alegres- cinturas muy marcadas, sacos estilo tutú y faldas medio entubadas con vuelo en el ruedo. Nota: Me fregué, ese largo de faldas como que no nos viene muy bien que digamos a las que somos chatas por vocación
Lo mismo se traduce en trajes con pantalón, el sastre hace su regreso triunfal y esto, supongo le soluciona la vida a las que trabajan en oficina, nada como un traje de dos piezas para no tener que andar pensando qué me pongo??? Lo siento como un review a los trajes de Amanda Woodward en Melrose Place. Note usted amable lector/a, que el estilo de las Pagodas continúa en los pantalones -que llegan a duras penas hasta los tobillos-y hasta se apodera de las mangas.
Definitivamente los vestidos cortos, de cocktail, continuarán de moda -y es que yo los amo- con telas brillantes a lo Shiny Happy People pero nunca tan Shiny ni tan Happy, con ese mismo espíritu oriental, definiendo la silueta con cortes muy marcados y para mi mala suerte, justo por debajo de la rodilla.
Aquí como que la cosa se va poniendo más colorida, con el azul klein y el amarillo que ya hemos visto antes, y en dos looks que elegí por que: La idea del primer vestido, es muy a lo power dress, hecho para la mujer muy ejecutiva, gerente de gerentes, que quiere y puede demostrar lo que es en una noche de gala, con la seriedad que implica un vestido con escote cero, hombros marcados y definidos pero con un ligero agarre en la cadera, como quien no quiere perder la sensualidad femenina. El segundo es una propuesta que, dentro de la sobriedad propone arriesgarse, y es que salir por las calles de morado con amarillo, al menos que seas la bandera de algún país no debe ser nada sencillo. Se atreven???
El tercer color principal -aunque no fueron mas de 3 ó 4 salidas- fue el rojo, pero no un rojo brillante si no más bien bastente opaco. De todas maneras, el primer traje es como que acharolado así que le da ese espíritu regiamente sexy que todas las mujeres queremos transmitir. El segundo, en un vestido strapless negro con rojo, que a mi me parece bastante aburrido, pero bueno, esa es sólo mi opinión.
Y nos vamos a otra tendencia de mis favoritas, la tridimencional que implica ese metro cuadrado que toda mujer fabulosa necesita para hacer su gran entrada, ya sea con un lazo que sobresale del vestido o porque llevaste la idea del tutú a otro nivel, sea cual sea tu elección, vale.
Los vestidos para la noche se llevan strapless, con una silueta de tulipán y floreados. La verdad, me entristece ver lo sombría que es la primavera para Armani, digo, vale llevar aunque sea un clutch fucsia para alegrarme la vida?
Finalmente, otras dos propuestas que Armani nos presentó a lo largo de toda la colección, el brocado y las transparencias, en cortes asimétricos e irregulares, vestidos bien entallados (sí, la dieta sigue siendo mandatoria) que mezclan la idea oriental con una propuesta muy actual, sin perder de vista una vez, la recesión que vivimos.
Es contradictorio hablar de toda esta situación cuando estos vestidos cuestas en realidad, miles de miles de dólares, pero no perdamos de vista el lado fantasioso de la moda que de una u otra forma, sirven como una válvula de escape y para nosotros comunes mostales, nos sirven como una pauta para saber que buscar la próxima vez que vayamos de compras o que tengamos que mandarnos a hacer un vestido, así que, enjoy!
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